Conocido como el Arte de la Paz, el Aikido surge de las antiguas tradiciones marciales de Japón y de la profunda búsqueda espiritual de su fundador, Morihei Ueshiba.
Nacido en Tanabe, Japón, en 1883, Morihei Ueshiba fue un hombre de gran fuerza física y profunda curiosidad espiritual. Tras dominar varias artes marciales tradicionales, incluido el Daito-ryu Aiki-jujutsu, buscó un camino para resolver conflictos sin destrucción.
Los momentos de "iluminación" de Ueshiba le llevaron a comprender que el verdadero Budo no consiste en vencer a otros, sino en proteger toda la vida. Esta filosofía transformó las técnicas brutales del pasado en los movimientos armoniosos del Aikido moderno.
Los primeros años de Morihei Ueshiba. Entrenamiento intenso en diversas escuelas de Ju-jutsu, Kenjutsu y Sojutsu por todo Japón.
Desarrollo del "Aiki-Budo". Ueshiba abre su primer dojo en Tokio, perfeccionando técnicas lejos del combate y hacia el crecimiento espiritual.
El término "Aikido" se registra oficialmente. O-Sensei se traslada a Iwama para fusionar agricultura, entrenamiento y oración.
Expansión global. El Aikido llega a todos los rincones del mundo como herramienta de paz y cooperación internacional.
En el Aikido, cada generación transmite su conocimiento, técnica y filosofía al siguiente practicante. Este linaje refleja la conexión entre maestros y alumnos.
Yamada Sensei nació en Tokio, Japón en 1938. Desde joven mostró un profundo interés por las artes marciales. En 1955, con 17 años es aceptado como uchideshi en el Hombu Dojo.
Tras 7 años de intensa práctica es delegado para enseñar en una base militar de EE. UU.; de este modo fue aprendiendo el idioma y la cultura americana.
Más adelante llevó su enseñanza a Nueva York, incorporándose al New York Aikikai, donde continuó transmitiendo la tradición de O-Sensei.
Ricardo Corbal Sensei comenzó su camino en el Aikido en 1973 en Buenos Aires, Argentina. Movido por el deseo de encontrar un arte marcial que trascendiera lo técnico. Sus primeros años fueron junto al maestro Katsutoshi Kurata.
Desde los años 90 entabló una estrecha relación con Yamada Sensei, convirtiéndose en su estudiante y en un pilar fundamental para la difusión del Aikido en Argentina.
Para Corbal Sensei, el Aikido es un reflejo de la vida: aprender a no chocar con la agresión, absorberla, transformarla y levantarse tras cada caída. Corbal sensei actualmente ostenta el rango de 7mo dan y es uno de los instructores de mayor relevancia en América Latina.
Victor Sánchez Sensei comenzó su camino en el Aikido en el año 2008 en Caracas, Venezuela. Enfoca su práctica desde una perspectiva dinámica y deportiva, sin perder la profundidad espiritual propia del Arte de la Paz. Actualmente ostenta el rango de 4º Dan.
A lo largo de su formación ha participado en cursos, seminarios y clases especiales con destacados maestros internacionales: